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Inicio del ciclo lectivo 2026: preocupación en colegios privados por el impacto económico de los aumentos salariales

Con la proximidad del comienzo de las clases, los colegios privados atraviesan un escenario de creciente incertidumbre financiera al enfrentar el inicio del ciclo lectivo 2026. La principal dificultad radica en el desfasaje económico que se genera durante los meses sin actividad académica, período en el que las instituciones no perciben ingresos por cuotas pero deben sostener la totalidad de sus gastos operativos.


Desde la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Argentina (AIEPA) advirtieron que a esta situación recurrente se suma la aplicación de los recientes acuerdos salariales docentes en la provincia, que establecen incrementos retroactivos. Esto provoca un fuerte desequilibrio, ya que los establecimientos deben afrontar mayores costos laborales sin contar con la posibilidad de actualizar los aranceles escolares en el mismo período.


De acuerdo con la normativa vigente, los colegios privados que reciben aporte estatal solo pueden modificar el valor de las cuotas a partir del mes de marzo. “Esto genera una brecha financiera de varios meses, durante la cual se pagan salarios actualizados sin contar con ingresos acordes”, explicó el secretario ejecutivo de AIEPA, Martín Zurita.


Las instituciones educativas deben afrontar en enero el pago de aumentos retroactivos correspondientes a diciembre y enero, incluyendo el proporcional del aguinaldo, y además cubrir los sueldos de febrero, que se abonan a comienzos de marzo. Todo esto ocurre sin percepción de aranceles durante el receso escolar y sin modificaciones en los valores autorizados.


Según estimaciones del sector, el incremento salarial acumulado alcanza aproximadamente un 8,1%, resultado de los aumentos fijados en la última paritaria docente con el gobierno provincial.


En la provincia de Buenos Aires funcionan cerca de 4.800 colegios privados con subvención estatal, lo que representa más del 70% de los establecimientos de gestión privada. Estas instituciones deben cumplir con los topes arancelarios establecidos por las autoridades, lo que limita su margen de maniobra financiera.


Desde AIEPA también alertaron sobre otras problemáticas que agravan el panorama, como la disminución sostenida de la matrícula escolar en distintos niveles educativos y el aumento de la morosidad en el pago de cuotas, producto de las dificultades económicas de las familias. A esto se suman los constantes incrementos en los costos de funcionamiento, en un contexto en el que los colegios buscan sostener y mejorar la calidad educativa pese a un escenario adverso.



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